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Por Víctor Rubí Zapata P R E S E N T A C I O N Al decidirme a escribir esta narración histórica de RADIO JUTICALPA, lo hice con un solo propósito: que los míos -mi esposa, mis hijas, mis hermanos,-prioritariamente- conozcan en sus más íntimos detalles la lucha emprendida, porque si bien es cierto que, los hechos sobresalientes fueron notorios, otros no trascendieron y solo yo los conocí, los que quedan aquí relatados. Aunque bien quisiera que éste esfuerzo fuera impreso en una editorial, con una magnífica presentación, en cantidad suficiente para regalar un ejemplar, primero a cada uno de los aquí mencionados, y a unos pocos amigos verdaderos que tengo, tal deseo se diluye entre una gama de circunstancias que no son producto de mi voluntad; por tanto, ajustándonos a la realidad, he podido imprimir con la ayuda de una capacitada profesional la señorita María del Carmen Martínez Espinal, el original de éstas páginas que luego reproduje personalmente con una fotocopiadora. Mi agradecimiento profundo a Carmencita por su invaluable colaboración. Difícilmente podría haber hecho algo mejor. He procurado expresar con lenguaje llano todo lo sucedido desde la década de los 40 a la fecha; posiblemente haya omitido algún detalle, pero si fue así, fue el mas pequeño que acaso no resta mérito a lo escrito. Lo relevante de la lucha, lo sustancioso y sobre todo el testimonio fehaciente de mis convicciones, quedan estereotipadas aquí como quedan igualmente en mi conciencia, en mi mente y en mi corazón. Si este folleto cayera en manos de un falso amigo, de los que abundan por desgracia estoy seguro que pensaría que lo relatado es obra de la fantasía, de la vanidad y hasta del egoísmo. Por esta razón, imprimí -personalmente- unos cuantos ejemplares para obsequiarlos a quienes yo considero mis amigos sinceros, capaces de valorar los hechos con juicio sereno e imparcial. No busco ni quiero elogios por lo que he o haya hecho, no me interesan y solamente he querido dejar constancia escrita de mi devoción al terruño. Que al paso de los años sea la historia que me juzgue, si a mi paso por este mundo supe cumplir con el deber que todos traemos ya impuesto desde que lanzamos el primer grito a la vida. Por mi parte, iré a la tumba con la satisfacción del deber cumplido. El Autor |